El hombre invisible

Ayer vi por enésima vez “El hombre invisible” un clásico del cine de ciencia ficción y terror, una mezcla que me encanta. Ví la original, la producida en 1933 por Universal Pictures: Dirigida por James Whale; protagonizada por Claude Rains en el papel del ciéntifico; Gloria Stuart como novia del hombre invisible y William Harrigan que hace de compañero del ciéntífico.

La película está basada en el libro del mismo título “The Invisible Man” escrito por H.G. Wells, aunque como alguno de sus otros libros (la máquina del tiempo, la guerra de los mundos), hay que decir que originalmente fue publicada por capítulos en la revista Pearson’s Magazine en 1897. Desde su estreno fue un éxito convirtiéndose en una de las grandes películas de terror de la época, y de la que aun hoy día siguen sorprendiendo los efectos especiales.

Supongo que todos sabéis más o menos la historia. la de un científico que descubre una fórmula que le hace ser invisible pero que a su vez le impulsa a cometer actos delictivos cada vez más graves en su búsqueda del antídoto… Seguro que recordáis el principio: El hombre invisible llegando a un pequeño pueblo inglés en el que trata de esconderse envuelto en vendas y con gafas de sol.

Por último, comentaros como curiosidad que en 1997 Radio Nacional de España en el programa Historias hizo una dramatización radiofónica de la novela de Wells muy bien hecha. Aquí os podéis bajar el podcast

Efectos beneficiosos del café

En primer lugar hay que advertir que el café es una bebida que debemos tomar con moderación. Todos los excesos son malos.

Parkinson: Estudios realizados en Estados Unidos y Europa prueban que el consumo diario de una a tres tazas de café se asocia con una menor incidencia de la enfermedad de Parkinson. Igualmente se ha demostrado en experimentos con ratones realizados recientemente que el café podría reducir también los síntomas del Alzheimer.

Cáncer: Los bebedores de café son un 50% menos propensos a padecer cáncer que quienes no consumen esta bebida. Los efectos preventivos son especialmente relevantes en cáncer de colon, mama y próstata.

Longevidad: Según una investigación realizada en 2008 por investigadores españoles de la Universidad Autónoma de Madrid, publicada en la revista Annals of Internal Medicine, beber 6 tazas de café normal o descafeinado a diario no se asocia con un mayor riesgo de morir a causa de enfermedades cardíacas, cáncer y otras patologías. No obstante, hay que tener en cuenta que, a pesar de sus beneficios a largo plazo, a corto plazo el café aumenta la tensión arterial.

Diabetes: Según el Instituto George de Salud Internacional de la Universidad de Sydney (Australia), por cada taza de café adicional consumida en un día se reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2 en un 7%. El efecto positivo se consigue también bebiendo café descafeinado.

Cirrosis: En varios estudios, se ha apreciado que los bebedores de alcohol que consumen cuatro o más tazas de café al día reducen a una quinta parte el riesgo de cirrosis, y llegado el caso de desarrollar la enfermedad, el riesgo de muerte se reduce en un 30 por ciento en aquellos pacientes que consumen mucho café. El café puede reducir el riesgo del carcinoma hepatocelular, una variedad de cáncer de hígado.

Mal aliento: Científicos de la Universidad de Tel Aviv demostraron en 2009 que el extracto de café puede inhibir en nuestra boca el crecimiento de las bacterias causantes del mal aliento.

Analgésico: El café favorece la eficacia de los analgésicos, especialmente la de aquellos que actúan contra el dolor de cabeza, es por este motivo, que algunos fabricantes de aspirinas también incluyen una pequeña dosis de cafeína en sus comprimidos. A la vez, puede aliviar el asma a algunas personas.

Cardioprotector: Según un estudio realizado durante 12 años en Finlandia por el Instituto Nacional de Salud Pública de Helsinki sobre 14.600 adultos entre 35 y 64 años sin antecedentes de enfermedades cardiovasculares, parece que cuanto mayor sea el consumo de café, mayor sería la tendencia de disminución de la diabetes de tipo II.

Así que ya sabes, un cafe con los amigos y un poco de tertulia es de lo más saludable. Eso sí, sin cigarrillo… Y no olvides el deporte :-)

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